
¡Otoño seco que reciclas hojas de cristal!
Sólo soy el precipicio de una latente llama,
taciturna, muerta,
víctima del tiempo…
¿En qué ojos se ha clavado el recuerdo?
Tu luz se sacude en mi lecho.
Se retuerce el alma
como un demonio en desecho,
su débil equilibrio agoniza
en la esquina de mis vísceras….
Paulatinas horas que tropiezan con la luna,
esfera absurda de una roca muerta.
Ni sal, ni arena, ni olas, ni mar…
El instinto de un transeúnte desalmado
acecha en la puerta de mi piélago.
¡Invierno triste que estrenas lluvias de metal!
Sólo soy la constelación de una anoche amarga,
abatida, lánguida,
presa del viento…
¿En qué gotas se ha mezclado el silencio?
Tu rabia se apodera de mi pecho.
Se agrieta la estampa
como una tierra en deterioro,
su clara imagen declina
en la túnica de mi sombra…
Paulatinas horas que tropiezan con la luna,
esfera absurda de una roca muerta.
Ni sal, ni arena, ni olas, ni mar…
El instinto de un transeúnte desalmado
acecha en la puerta de mi piélago.
Rosario Sabariego
21.1.09
ALAS ROTAS
Categorías Poesía, Rosario Sabariego


4 comentarios:
En mi blog no podia faltar unos de los poemas que mas me gusta y mas aun si es de mi novia.
TQ
En mi blog no podia faltar unos de los poemas que mas me gusta y mas aun si es de mi novia.
TQ
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